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Como ya te habrás enterado, meditar debería ser una de tus actividades diarias -o al menos semanales- para incluir en tu rutina de vida más saludable. Pero es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Si eres de los que sientes que la «meditación no es para mí», lee este artículo que seguramente te puede ayudar.
Sí, la meditación es la nueva «alimentación saludable». En todas partes se habla de ella y cada vez más encontramos razones -con base científica- para practicarla. Desde la gestión del estrés hasta la ayuda para controlar ciertas afecciones crónicas.
Pero si meditar fuese tan fácil como cerrar los ojos y simplemente recibir los beneficios, todos lo estaríamos haciendo, ¿cierto? Y es ahí dónde está el dilema: es una actividad que requiere práctica y cierta disposición para lograr perfeccionarla.

Cómo realizar un cambio duradero en tu vida: los Sí y los No
Cuando empezamos el año nos llenamos de energía, optimismo y metas que queremos cumplir en los días que se nos vienen encima. Tenemos 12 meses para cumplir tanto lo que deseamos, como lo que hemos estado posponiendo. Y muchas veces esto último es lo que más engorda la lista: la cantidad de veces que dijimos «este año sí» que al pasar el tiempo se traduce en un «mejor el siguiente».
¿Te ha pasado? ¿Te has planteado metas que no llegas a realizar? Cuando hablamos de salud y hábitos para mejorar nuestra vida muchas veces tenemos varios ítems en esa categoría. Por eso queremos darte esta vez una pequeña guía de recomendaciones que te puedan ayudar, poco a poco, a realizar un cambio real en tu vida.

Meditación: sus principales beneficios.
No podemos negarlo: la mente juega un papel fundamental en el estado de nuestra salud. Y es por eso que cada vez somos más conscientes que una vida saludable no implica sólo ejercicios y alimentación, sino el poder controlar el estrés, respirar antes de reaccionar y mantener nuestro pensamiento enfocado. Y en este proceso, es cuando la meditación entra en el juego.
Seguramente, al pensar en meditar, se nos viene a la mente una imagen de una persona sentada en posición de loto, un templo lejano o un monje rodado de naturaleza. Pocas veces ubicamos la meditación en nuestro día a día, rodeados de tráfico, tareas pendientes y preocupaciones. Pero es justamente en nuestro ajetreado esquema que esta técnica puede traernos incontables beneficios.

¿Tienes la sensación de que le faltan horas al día? ¿Vas deprisa y corriendo de un lugar a otro? ¿Te pasas el día apagando fuegos?
Si es así probablemente necesites mejorar la organización de tu día a día, porque aunque no lo creas, todos tenemos el mismo tiempo, 24 horas cada día, y al final todo es una cuestión de prioridades.
A continuación damos pequeñas pinceladas sobre productividad, minimalismo y mindfulness que te pueden ayudar a mejorar la gestión del tiempo. Te animamos a que profundices en aquellos aspectos que más te gusten o llamen tu atención.