Blog Paleobull
Llevamos años escuchando hablar de la dopamina como la molécula del placer y de la serotonina como la hormona de la felicidad. Sin embargo, existe otra protagonista mucho menos conocida: la anandamida, un compuesto que tu propio cuerpo fabrica y que interviene en procesos relacionados con el estado de ánimo, el estrés, el sueño, el dolor y la motivación.
Desde que te levantas hasta que te acuestas tomas cientos de decisiones sin darte cuenta. Algunas apenas duran unos segundos, qué desayunar, si entrenar hoy o mañana, cuánto tiempo pasar con el móvil antes de dormir. Otras tienen más peso, empezar una rutina, elegir cómo cuidar tu salud o en qué invertir tu tiempo y tu dinero.
¿Siempre tienes cansancio, falta de energía o una sensación de saturación sin saber muy bien por qué? La respuesta puede estar en tu entorno y no tratarse de algo que te ocurra solo a ti. El estilo de vida actual favorece el estrés crónico y, el problema, es que muchas veces lo asumimos como algo normal o inevitable.
«Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo». Esta frase, atribuida a Friedrich Nietzsche y popularizada posteriormente por Viktor Frankl, encierra una de las claves más importantes para entender por qué algunas personas consiguen mantener hábitos saludables durante años mientras otras abandonan una y otra vez en el intento.
Vivimos en una época en la que el aburrimiento se ha convertido casi en un enemigo. Nos cuesta esperar una cola, hacer un trayecto en transporte público o permanecer unos minutos en silencio sin sentir la necesidad de mirar el móvil. Las redes sociales, los mensajes, los vídeos cortos o las noticias instantáneas constituyen una fuente inagotable de estímulos diseñada para captar nuestra atención y mantenernos ocupados constantemente.