Blog Paleobull
La clave está en cuidar los hábitos que sostienen tu salud durante todo el año. Tu sistema inmunitario necesita nutrientes, descanso y un estilo de vida que favorezca su funcionamiento normal. El otoño es un buen momento para revisar esas costumbres, adaptar tu alimentación a la temporada y valorar si tienes alguna necesidad nutricional concreta.
El desayuno puede convertirse en un buen aliado, siempre que tengas hambre por la mañana y encaje con tus horarios. No necesitas desayunar nada más levantarte ni existe una combinación perfecta para todo el mundo. Pero, si lo haces, merece la pena elegir alimentos que te aporten nutrientes y te dejen satisfecho durante varias horas.
En verano, hidratarte correctamente es una cuestión de salud. Las altas temperaturas hacen que aumenten las pérdidas de agua a través del sudor y, con ellas, la necesidad de reponer líquidos.
Puede que pienses que controlar el azúcar es tan sencillo como evitar añadirlo al café o a tus recetas. Pero la realidad es bastante distinta. Gran parte del azúcar que consumes a diario no es visible, y ahí empieza el verdadero problema.