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Estiramientos cuerpo y mente

 Más allá del ejercicio físico, donde los estiramientos son imprescindibles, dedicar unos minutos cada día —al levantarte, mientras trabajas o antes de acostarte— puede transformar tu cuerpo y tu sistema nervioso. El cuerpo refleja lo que sucede en la mente, incluso en sus capas más profundas, almacenándolo como dolor, rigidez, bloqueos o malestar físico. Al estirarnos, liberamos tanto el cuerpo como la mente, lo que incrementa nuestra sensación de bienestar.

Escritura terapéutica

Vivimos en una época marcada por el estrés, la ansiedad, la hiperconexión digital y un ritmo acelerado que apenas deja espacio para conectar con lo que realmente sentimos. A menudo cargamos con emociones que no sabemos cómo procesar, pensamientos que se nos repiten en bucle y heridas emocionales no resueltas.

Rituales matutinos

Cada día es una oportunidad para vivir mejor. Cómo lo afrontas desde el momento en que te levantas determina gran parte de lo que te espera. Y no solo eso: esos pequeños gestos acaban configurando tu vida. Ser consciente de ello desde el despertar es clave. Por eso, implementar un ritual matutino de alto rendimiento puede marcar la diferencia.

Cómo incorporar hábitos

Hacer más ejercicio, comer mejor, descansar más, utilizar menos el móvil… ¿Te suenan estos propósitos? A muchos nos cuesta integrar nuevos hábitos porque nos parecen excesivos, exigentes o difíciles de sostener en el tiempo. La solución puede estar en algo mucho más pequeño: los microhábitos.

Entrenamiento de fuerza mental: cómo hacer que el cerebro rinda más y mejor

«Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro». Esta frase del premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal, pronunciada hace más de un siglo, sigue más vigente que nunca. Hoy sabemos, gracias a la neurociencia, que el cerebro es plástico: cambia, se adapta y evoluciona en función de nuestras experiencias, hábitos y aprendizajes.

El valor de la atención

Como dice Johann Hari en su libro El valor de la atención, «la atención ha entrado en una profunda crisis». Y es que, tal y como explica este divulgador escocés, la omnipresencia de las pantallas, junto con la imperiosa necesidad que nos asalta de pasar constantemente de un dispositivo a otro sin levantar la vista, dificultan entrar en un estado de concentración profunda.