Blog Paleobull

Cómo incorporar hábitos

Hacer más ejercicio, comer mejor, descansar más, utilizar menos el móvil… ¿Te suenan estos propósitos? A muchos nos cuesta integrar nuevos hábitos porque nos parecen excesivos, exigentes o difíciles de sostener en el tiempo. La solución puede estar en algo mucho más pequeño: los microhábitos.

Retiro de yoga

La oferta de retiros de yoga, meditación, pilates, coaching, silencio o bienestar no deja de crecer. Desde propuestas exclusivas en destinos paradisíacos como México, Bali o Marruecos, hasta escapadas de fin de semana en casas rurales, balnearios o pequeños hoteles, cada vez más personas buscan espacios donde parar, salir del ruido diario y centrarse en lo esencial.

Exposición al frío

La exposición al frío se ha convertido en una práctica cada vez más popular por sus efectos regeneradores, energizantes y beneficiosos tanto para el cuerpo como para la mente. Aunque empezó a ganar visibilidad gracias a deportistas de élite y celebridades —que la usan para recuperarse mejor y reducir molestias—, hoy está al alcance de cualquiera que quiera mejorar su salud y bienestar.

Entrenamiento de fuerza mental: cómo hacer que el cerebro rinda más y mejor

«Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro». Esta frase del premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal, pronunciada hace más de un siglo, sigue más vigente que nunca. Hoy sabemos, gracias a la neurociencia, que el cerebro es plástico: cambia, se adapta y evoluciona en función de nuestras experiencias, hábitos y aprendizajes.

El valor de la atención

Como dice Johann Hari en su libro El valor de la atención, «la atención ha entrado en una profunda crisis». Y es que, tal y como explica este divulgador escocés, la omnipresencia de las pantallas, junto con la imperiosa necesidad que nos asalta de pasar constantemente de un dispositivo a otro sin levantar la vista, dificultan entrar en un estado de concentración profunda.

Estilo de vida y longevidad

Partamos de una premisa clara sobre la esperanza de vida: la genética importa, pero no es decisiva. Durante años se le atribuyó un papel casi absoluto, como si heredar longevidad de nuestros antepasados fuera garantía de vivir muchos años. Pero la realidad es más compleja y, en cierto modo, más esperanzadora.