Blog Paleobull
Durante los últimos años, los patrones de alimentación bajos en carbohidratos, como la dieta cetogénica o keto, han visto multiplicada su popularidad. El principal motivo se debe a su eficacia para promover la pérdida de peso, pero también a los importantes beneficios para la salud que le atribuyen diversas investigaciones, especialmente en la prevención de patologías crónicas.
La inflamación crónica, también conocida como inflamación silenciosa, no siempre da señales claras, pero influye profundamente en cómo nos sentimos y en nuestra salud a largo plazo. En un artículo anterior, analizamos en detalle qué es la inflamación crónica de bajo grado y sus implicaciones para el cuerpo. Ahora nos enfocaremos en cómo puedes tomar acción a través de tu alimentación y hábitos diarios para promover un entorno antiinflamatorio que beneficie tu bienestar físico y emocional.
Pese a su mala fama, los carbohidratos son un grupo de alimentos necesarios en cualquier dieta saludable. La clave es saber identificarlos y elegir los más saludables y los que más convienen en cada momento. Una distinción fácil y rápida sería clasificar los carbohidratos en lentos (se absorben lentamente en el organismo) y rápidos (se absorben rápidamente), lo que no quiere decir necesariamente que los primeros sean «los buenos» y los segundos «los malos».
Cuando estamos nerviosos, estresados o preocupados, es normal que nos duela la tripa, se nos encoja el estómago o tengamos desórdenes intestinales. A la mayoría, los nervios se nos van al estómago. Pero esta relación también funciona a la inversa: cuando nuestra flora intestinal no está bien, también podemos estar más estresados o bajos de ánimo. Y es que, el eje intestino-cerebro conecta cuerpo y mente, haciendo que los problemas en el intestino afecten al cerebro y viceversa.