Blog Paleobull
El confinamiento que hemos vivido durante el estado de alarma ha sido una situación única que nos cuesta entender y racionalizar. Al pensar en esta pandemia, nos damos cuenta de que la realidad termina siendo muchas veces más dura que cualquier escenario que nuestra imaginación puede crear. Durante el periodo de encierro nuestra vida cambió drásticamente de la noche a la mañana.
Hemos vivido un escenario insólito, estar encerrados en casa. Todos hemos cumplido con la norma de permanecer en casa y salir sólo para los necesario. Algunos han continuado con su trabajo desde sus casas y otros profesionales -como el personal sanitario, de limpieza y quienes trabajan en servicios de primera necesidad- han seguido en sus puestos habituales. Pero la gran mayoría de nosotros, acostumbrados a ver nuestro hogar sólo como un lugar donde descansar, hemos hecho de nuestras casas nuestra única realidad durante el confinamiento.
Caer entre los brazos de Morfeo es una de las actividades que realizamos de manera natural y que no le damos la importancia que tiene, hasta que nos falta. Una noche de mal sueño puede hacernos trastornar el día. Pero el sueño tiene muchas más funciones que simplemente descansar.
Claro, podríamos decir que el descanso es la principal. Pasar una noche sin dormir es asegurarnos un día con malestar. No nos concentramos, tenemos que recurrir a litros de café para empezar a funcionar medianamente bien y hasta el humor nos puede cambiar. Así sea por diversión, por angustia, por trabajo, el dormir poco actúa de manera negativa en nuestro cuerpo.
Seguramente habrás leído acerca de los macronutrientes en cantidad de publicaciones de nutrición y fitness. Pero, ¿sabes realmente cuál es la función de cada uno de ellos?
Los macronutrientes, a veces llamados macros, son sustancias que el cuerpo necesita en grandes cantidades para subsistir. Se dividen en tres grandes grupos: carbohidratos, grasas y proteínas, siendo esta última de la que hablaremos en este artículo.
Si bien muchos nos preocupamos por nuestra alimentación, sea porque queremos vernos de cierta manera, rendir mejor en una disciplina deportiva o por salud, hay todo un grupo de personas donde la alimentación cobra mayor importancia, y este es el grupo de las personas mayores.
Cuando estamos más jóvenes, los cambios en nuestra alimentación puede que no sean tan fáciles de aceptar, pero gracias a sus beneficios, somos más conscientes para adaptarlos a nuestro día a día. Pero en el adulto mayor, todo lo que se consume cobra una vital importancia.
Todos queremos rendir en el deporte. Nos gusta esa sensación de endorfinas subiendo por nuestro cuerpo, ese bienestar de poderlo todo. Pero muchas veces, sentimos que las fuerzas no nos dan. Que necesitamos algo más. Y es aquí donde las ayudas ergogénicas nutricionales entran en el juego.
Si bien en el mundo de la suplementación podemos encontrar cosas que van desde lo más sencillo y creíble -como aumentar la energía- hasta aquellos productos que rozan en el mundo mágico de Harry Potter -bloqueadores de carbohidratos- la verdad es que si hay algunas cosas que puedes agregar a tu rutina de alimentación y ejercicio, para sentirte mejor.
Los suplementos entran en lo que se llama ayudas ergogénicas, que se definen según la Federación Española de Medicina del Deporte como «la aplicación de cualquier método o maniobra (ya sea de tipo nutricional, físico, mecánico, psicológico o farmacológico) que se realiza con el fin de mejorar la capacidad de realizar un trabajo físico determinado o el rendimiento deportivo».
Hacer ejercicio en casa pasó de ser una opción a una necesidad para muchos de los que practicamos deporte. Con los gimnasios cerrados no sabemos hasta cuando y la imposibilidad de practicar deporte al aire libre, hemos tenido que prepararnos para entrenar en casa.
Y si bien el hacer ejercicio con peso corporal, con bandas elásticas o usando objetos pesados pueden ayudarnos a realizar nuestros ejercicios de resistencia muscular, es en la sección cardiovascular donde muchos nos preguntamos qué hacer. Si no tienes alguna bicicleta estática o cinta en la casa, las opciones quizás no son tan variadas.
Pero es justamente el usar un instrumento con el que jugábamos de niños, puede volverse una poderosa pieza para tu entrenamiento cardiovascular y de coordinación. Y es que en lo sencillo que parece, encontramos su magia: saltar a la comba es el ejercicio que estabas buscando.