El yoga es mucho más que una serie de posturas. Esta disciplina milenaria es un sistema completo de acondicionamiento físico y mental que te ayuda a alcanzar un estado de armonía y bienestar. Practicar yoga de forma regular te ayuda a prevenir enfermedades y a ralentizar los efectos del paso del tiempo.
Gracias a la combinación de asanas, estiramientos, respiraciones, relajación y meditación, el yoga mejora el estado físico general, estimula los sistemas fisiológicos, aumenta la sensación de bienestar, potencia la salud y la energía, y reduce el estrés y la inflamación. Todo esto contribuye a rejuvenecer el cuerpo y prevenir el envejecimiento.
Yoga: una disciplina antiinflamatoria

La práctica de yoga influye positivamente en el sistema endocrino, fortaleciendo y tonificando órganos como la tiroides, las glándulas suprarrenales y el páncreas. Al realizar determinadas asanas, como torsiones o posturas invertidas, junto con técnicas de relajación y respiración, se mejora la circulación sanguínea y se facilita la eliminación de toxinas, promoviendo el equilibrio hormonal.
Esto impacta directamente en el metabolismo, haciéndolo más rápido y eficiente, lo que ayuda al cuerpo a desinflamarse y previene enfermedades inflamatorias como la diabetes tipo 2 y las patologías cardiovasculares.
El yoga es un remedio natural contra la inflamación y la hinchazón, especialmente común en mujeres o durante etapas como la menopausia. A continuación, se detalla cómo esta práctica combate los procesos inflamatorios:
- Equilibra el sistema hormonal. Las diferentes posturas de yoga, combinadas con el pranayama (respiración consciente), la relajación y la meditación, ayudan a regular el sistema hormonal, esencial para combatir la inflamación.
- Mejora la circulación y el drenaje linfático. El yoga incluye posturas que favorecen la circulación sanguínea y el drenaje linfático, ayudando a eliminar toxinas y a reducir la acumulación de líquidos en el cuerpo.
- Reduce el estrés y la inflamación asociada. El estrés crónico puede desencadenar inflamación debido a los altos niveles de cortisol. A través de la respiración consciente y la meditación, el yoga disminuye estos niveles, aliviando así la inflamación.
- Estimula y mejora la digestión. Muchas posturas están diseñadas para masajear y activar el sistema digestivo, promoviendo un tránsito intestinal óptimo y combatiendo la inflamación e hinchazón.
- Libera tensiones musculares y articulares. Mediante estiramientos y asanas, el yoga reduce la tensión acumulada en los músculos y articulaciones, aliviando la sensación de pesadez e inflamación. Las asanas también ayudan a relajar los tejidos conectivos y las zonas rígidas del cuerpo, que pueden hacernos sentir estrés físico e inflamación.
- Mejora el bienestar integral. Además de los beneficios físicos, el yoga tiene un impacto positivo en el estado emocional, aumentando la calma y la felicidad, lo que reduce la inflamación asociada al estrés emocional.
Ejercicios básicos de yoga para empezar
Si quieres incorporar el yoga en tu rutina para disfrutar de sus beneficios antienvejecimiento, aquí tienes una serie de ejercicios básicos que puedes practicar en casa:
1. Postura del perro boca abajo (Adho mukha svanasana)

Beneficios: Estira toda la espalda, fortalece brazos y piernas, mejora la circulación y alivia la tensión.
¿Cómo hacerlo? Coloca las manos y los pies en el suelo, eleva las caderas hacia el techo formando una “V” invertida, y mantén la postura durante 5 respiraciones profundas.
2. Postura del niño (Balasana)

Beneficios: Relaja la espalda, reduce el estrés y la fatiga, mejora la digestión.
¿Cómo hacerlo? Siéntate sobre los talones, extiende los brazos hacia adelante y apoya la frente en el suelo. Respira profundamente.
3. Postura de la cobra (Bhujangasana)

Beneficios: Fortalece la espalda, mejora la postura y abre el pecho, estimulando la oxigenación.
¿Cómo hacerlo? Acuéstate boca abajo, coloca las manos a la altura del pecho y eleva el torso con la fuerza de la espalda sin tensar los hombros.
4. Postura del árbol (Vrikshasana)

Beneficios: Mejora el equilibrio, fortalece las piernas y la concentración.
¿Cómo hacerlo? De pie, coloca el pie derecho sobre la cara interna del muslo izquierdo y junta las palmas de las manos en el pecho. Mantén la postura durante 5 respiraciones y cambia de pierna.
5. Postura del cadáver (Savasana)

Beneficios: Relaja profundamente el cuerpo y la mente, reduce el estrés y ayuda a integrar la práctica.
¿Cómo hacerlo? Túmbate boca arriba con los brazos y piernas relajados, cierra los ojos y concéntrate en la respiración.
Practicar estas posturas con regularidad te ayudará a sentirte más ágil, relajado y lleno de energía.
Yoga: una disciplina antienvejecimiento

Los múltiples beneficios físicos, mentales y emocionales del yoga lo convierten en la disciplina antienvejecimiento por excelencia. Diversos estudios sugieren que el yoga y la meditación ayudan a proteger el ADN de los daños causados por el envejecimiento y el estrés.
La práctica habitual de yoga reduce la edad biológica tanto interna como externamente. Externamente, sus efectos rejuvenecedores se manifiestan a través de una postura erguida, un cuerpo tonificado y flexible, y un rejuvenecimiento de la columna vertebral, el eje físico de nuestro cuerpo. Internamente, el yoga estimula el sistema endocrino y los órganos internos, mejora la oxigenación y el flujo sanguíneo, reduce el estrés y aumenta el bienestar general, lo que nos hace sentir y parecer más jóvenes.
Además, el yoga potencia la belleza exterior, reflejo de un equilibrio interior y de una mejor oxigenación de los tejidos. El pranayama y las asanas (especialmente las invertidas) aumentan el aporte de oxígeno, revitalizando tanto el cuerpo como el rostro. La relajación que proporciona el yoga suaviza la expresión facial, haciéndonos parecer más jóvenes y vitales.
Diversas investigaciones científicas avalan estos efectos antienvejecimiento. Un estudio publicado en Clinical Interventions in Aging afirma que el yoga reduce el estrés oxidativo asociado al envejecimiento celular y la aparición de enfermedades crónicas. Otro estudio en Journal of the Medical Association of Thailand confirma que las técnicas de meditación del yoga disminuyen el estrés oxidativo y sus riesgos.
Además, investigaciones sobre los beneficios del yoga sugieren que tiene un efecto protector sobre los telómeros, los extremos de los cromosomas que se acortan con el envejecimiento. Un estudio publicado en Journal of Stem Cells concluyó que las prácticas mentales pueden aumentar la telomerasa, la enzima que protege los telómeros, promoviendo una mayor longevidad y calidad de vida.
De forma similar, otro estudio en Annals of the New York Academy of Science sugiere que el yoga y la meditación pueden alargar los telómeros mediante la reducción del estrés y la mejora de factores hormonales.
Como demuestran numerosos estudios, el yoga se ha consolidado como la disciplina ideal para prevenir la inflamación, ralentizar el envejecimiento y aumentar el bienestar, la felicidad y la calidad de vida. ¿Lo mejor? Puedes obtener todos estos beneficios a cualquier edad y con cualquier estilo de yoga.
Si te interesa profundizar en el mundo del yoga, una excelente referencia es Xuan Lan, una de las divulgadoras de yoga más conocida. En sus redes sociales y canal de YouTube comparte clases, consejos y meditaciones guiadas perfectas para principiantes y avanzados. Sus prácticas se centran en la conexión mente-cuerpo, el bienestar integral y el equilibrio emocional.