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5 hábitos para reforzar el sistema inmunológico

Como si de una férrea muralla se tratara, así actúa el sistema inmunológico en nuestro organismo. Un eficaz ejército compuesto por un entramado de células, tejidos y órganos, que nos ayudan a combatir las enfermedades. Es así como forman un escudo para evitar la entrada a virus, bacterias y otros organismos patógenos. Cuanto más sólido sea este escudo protector, mayor será la resistencia del cuerpo ante la enfermedad. Pero, ¿cómo podemos reforzar el sistema inmunológico?

La clave principal es mantener un estilo de vida saludable. Llevar una buena alimentación, practicar ejercicio de forma habitual y descansar de forma efectiva, son 3 de los pilares fundamentales para mantenernos saludables y, con ello, protegidos de enfermedades.

¿Cómo afecta nuestra forma de vida al sistema inmunológico?

Vivimos en un tipo de sociedad en la que se nos exige llevar un ritmo acelerado que apenas deja espacio para el descanso. Nuestros días se han convertido en una cadena de interminables preocupaciones, prisas y presiones que nos han abocado a un estrés constante. Si a ello sumamos una inadecuada alimentación y el sedentarismo, estamos dejando abierta la puerta de nuestra muralla de defensa. Es decir, debilitando el sistema inmunológico y, por lo tanto, dando pie a la entrada de cualquier invasor que nos perjudique.

Consecuencias de contar con un sistema inmunológico debilitado

El funcionamiento de nuestro sistema inmunológico es sencillo y a la vez extremadamente complejo. Su misión es defender nuestro organismo de cualquier invasión de elementos externos que le resulten extraños y dañinos. Estas sustancias son lo que se conoce como antígenos. Cuando reconoce uno de ellos, ataca para combatirlo y, al mismo tiempo, crea un anticuerpo. De esta manera, en una próxima invasión, lo reconocerá y atacará al instante.

Mantener este sistema de defensa siempre alerta y preparado es fundamental para evitar enfermedades. Sin embargo, no siempre lo cuidamos como merece dando lugar a un sistema inmune debilitado.

reforzar sistema inmune

¿Cómo reconocer un sistema inmune debilitado?

Podemos reconocer que nuestro sistema inmunológico se encuentra debilitado cuando nos encontramos con algunos síntomas como: diarreas, alergias, fiebre, constipados frecuentes o que duran más de lo habitual, infecciones en la piel, caída del cabello o un mayor cansancio, entre otros.

Cualquiera que sean los síntomas, no está de más acudir a consulta con tu médico. Este podrá pedir una analítica para comprobar ciertos niveles en sangre de determinadas sustancias directamente relacionadas con el sistema inmune. Así podré emitir un diagnóstico y aplicar el tratamiento adecuado para superarlo.

No obstante, como siempre decimos, mejor es prevenir que curar. Por este motivo, recomendamos realizar un autoexamen sobre tus hábitos de vida y cuál o cuáles de ellos influyen en las conocidas como bajada de defensas para cambiarlos por otros que nos mantengan en buena forma. Una vida saludable es la clave perfecta para reforzar el sistema inmunológico y evitar caer enfermos de forma recurrente.

Hábitos que ayudan a reforzar el sistema inmunológico

Ya hemos visto cómo nuestros hábitos tienen consecuencias directas sobre la salud. De ahí que seguir ciertas prácticas pueden ser determinantes para mantener un sistema inmune en perfectas condiciones. Pero ¿sabes cuáles son?

1. Dormir suficientes horas

No mantener un tiempo adecuado para el sueño, es uno de los grandes males que afectan a nuestra salud en todos los aspectos. Es necesario que se respeten, al menos, 8 horas para un descanso profundo y reparador. De no ser así, las defensas que conforman nuestro sistema inmunitario se debilitan, dejando la puerta abierta a cualquier tipo de problemas de salud.

Si tenemos problemas de sueño, sería importante hacer un análisis de nuestro ciclo circadiano para descubrir en qué momento nuestro cuerpo nos está pidiendo cumplir todas sus necesidades. Tanto la alimentación, como la actividad o el descanso deben ser realizados en cada una de esas etapas. Por regla general, y en la mayoría de seres vivos, se duerme durante la noche.

2. Cuidar la alimentación

Una alimentación adecuada y equilibrada es la base de la salud. Un déficit de vitaminas, minerales o proteínas es una de las causas más generalizadas de la debilitación del sistema inmunológico.

Entre los alimentos que más nos ayudan a proteger nuestra inmunidad encontramos aquellos que son ricos en:

  • Omega 3: atún, salmón, semillas de chía y nueces.
  • Vitamina C: naranja, mandarina, piña, limón, brócoli, tomate, kiwi y mango.
  • Vitamina A: zanahoria, acelgas, espinacas, huevo y remolacha.
  • Vitamina E: frutos secos, aceite de oliva y girasol.
  • Zinc: pollo, pavo, germen de trigo, granos integrales y semillas de calabaza.
  • Selenio: arroz, queso, harina de trigo y semillas de girasol.
Además de aumentar la ingesta de productos sanos y naturales, también es necesario evitar aquellos otros que nos pueden perjudicar como: las grasas saturadas y los azúcares refinados, presentes en los alimentos ultraprocesados, y las bebidas alcohólicas.

3. Evitar el estrés

El estrés es uno de los grandes males de las últimas décadas. Ha dejado de ser una sensación puntual, que aparecía en momentos de peligro o alerta, para convertirse en una compañera de viaje que se ha establecido en nuestro día a día. Esta continua exposición a la angustia por la supervivencia, hace que se produzcan una serie de reacciones químicas en el sistema inmunológico consiguiendo debilitarlo.

Existen varias formas para reducir el estrés, podemos practicar ejercicios como la relajación, el yoga o el mindfulness, entre otros. Hacer ejercicio de forma habitual y dormir lo suficiente son otras prácticas que nos pueden ayudar a bajar los niveles de ansiedad.

4. Practicar ejercicio

Es otro de los pilares fundamentales para nuestra salud. De igual forma que nuestra mente necesita relajarse y tonificar con buenas energías, también nuestro cuerpo lo necesita. Mantenerlo activo y fuerte consigue que estemos más preparados para cualquier contratiempo. Además, nos ayudará a mantener un peso equilibrado y saludable.

No es necesario que sea un ejercicio de alto rendimiento. Lo importante es que se haga de forma habitual, aunque solo sea un paseo varias veces por semana.

5. Compensar con suplementos vitamínicos

La absorción de vitaminas son necesarias a lo largo de nuestra vida para un desarrollo óptimo. Estas vienen a través de los alimentos que tomamos. Sin embargo, y debido a los procesos que sufren los alimentos frescos en la actualidad, no siempre se logra conservar todos los nutrientes que necesitamos. Así que la mejor opción es compensar con suplementos vitamínicos siempre que sea necesario.

Pero, ¿sabías que existen suplementos especializados para reforzar el sistema inmunológico? Revisa las etiquetas para comprobar que en su composición existen algunos de los siguientes elementos:

  • Minerales: cobre, zinc, hierro, selenio y magnesio.
  • Vitaminas: C, A, E, D y las B6 y B12.
  • Otros ingredientes naturales: como el propóleo o la jalea real.

En definitiva, si notas que te faltan las fuerzas, no vas bien al baño o una inesperada alergia ha surgido sin avisar, quizás tu sistema inmunológico te esté pidiendo ayuda. Da un repaso a tu estilo de vida. Asómate a tu despensa, respeta las horas de sueño que necesites y valora si necesitas, además, un aporte extra de vitaminas. Y no olvides que gozar de momentos de relajación, alejados del estrés, suelen ser una estupenda medicina. Pequeños gestos que tu sistema inmune agradecerá.

 

Salud y bienestar


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